Quizá lo más difícil luego de vivir un fracaso con aquel proyecto al que tanto empeño, tiempo, amor y dinero pusiste, es hacerte de nuevo la pregunta: ¿Debo intentarlo de nuevo? ...

Miedo de emprender: Luego de “quebrar”… ¿Volver a intentar?

Quizá lo más difícil luego de vivir un fracaso con aquel proyecto al que tanto empeño, tiempo, amor y dinero pusiste, es hacerte de nuevo la pregunta: ¿Debo intentarlo de nuevo? Un interrogante que nos persigue fantasmagóricamente en aquellos silencios donde solo estás contigo mismo y que resuena en aquellas situaciones particulares cuando trabajas como empleado.

Es complejo decidirse después de haber superado una quiebra con esa idea tan fabulosa que tenías y aunque los recursos económicos son muy importantes, no son de hecho lo que constituye el temor de lanzarte de nuevo a emprender, si no la cantidad de sentimientos que se resguardan en tu caja interior y que provocan voces que no paras de escuchar – Quizá no sirvo para ser empresario, debo seguir mi carrera en una empresa que me brinde estabilidad… - Pero la gran mayoría sabemos que nuestro sistema laboral está cimentado en una elevada rotación de recursos humanos producto de la tercerización y otros factores sociales.

Cuando el tiempo ha sido prudente y hemos retomado el control de nuestra vida cicatrizando las heridas de esa experiencia, podemos tener la oportunidad de hacerlo de nuevo sin embargo debemos realizar un arduo trabajo en nosotros mismos. Fracasar en un proyecto empresarial es equivalente a una pérdida emocional muy profunda pues has dejado ver como se disuelven los sueños que tenías entonces.

El miedo a perderlo todo y a reafirmar aquellas premisas negativas que nacieron luego del fracaso se convierten en el obstáculo que nos afecta. Es posible eliminar esos juicios flageladores y construir un material basado en esa vivencia como formación valiosa para el futuro.

Formatear los pensamientos: Cerrar la puerta a los pensamientos limitantes es una excelente forma de dar el paso. Tomar el fracaso previo como una experiencia de aprendizaje, un choque que ha dejado información bastante relevante y la cual te acompañará el resto de tu vida. Cada interrogante dejará espantarte y mutará en un aliado prudente ante decisiones importantes.

Reflexionar y planificar: Visualizar la vida que quieres es una motivación enorme para retomar este camino. A medida que avanzamos vamos diseñando nuestra vida como reflejo de nuestro previo pensamiento, de a poco se quedarán en el trayecto los traumas y podremos ser más eficaces en nuestros propósitos.

La disciplina de la mano con la constancia: Adiestrar nuestros hábitos utilizando eficazmente nuestro tiempo es sin duda alguna un factor primordial para emprender nuevamente nuestros proyectos. Hay quienes comienzan con metas personales relacionadas con pequeñas tareas que resultan increíblemente en enormes beneficios: realizar actividad física programada, tomar un curso de idiomas, adoptar un estilo de vida saludable, ingresar a una asociación o grupo, trabajar en un voluntariado, entre miles más.

Disfrutar de esta nueva etapa: Aprovechar cada momento de la vida con esta nueva oportunidad que nos ha hallado, más sanos, prudentes, humildes y más sabios. Cada día es un regalo y una nueva oportunidad a la vez para aplicar todo aquello que hemos aprendido en el camino, valorar la experiencia de otras personas y echar a germinar nuestra creatividad. Las personas felices y plenas tienen una mayor capacidad de respuesta frente a los retos, emanan una energía contagiosa y superan con gracia los impases que se presentan.